Un vector no es solo un número: es una flecha con tamaño y sentido. Arrastra, suma y observa cómo cambian sus componentes en tiempo real.
En física y matemáticas usamos dos tipos de cantidades. Una cantidad escalar se describe solo con un número (y una unidad). Una cantidad vectorial necesita además una dirección para tener sentido completo.
Queda totalmente definido con un número y su unidad.
Necesita un número, una unidad, y hacia dónde apunta.
Todo vector que parte del origen puede describirse de dos formas equivalentes: por su magnitud (largo) y su ángulo, o por sus componentes (x, y). Arrastra el punto naranjo y observa cómo cambian los tres valores a la vez.
La línea punteada muestra cómo el vector se descompone en un avance horizontal y uno vertical: son sus "sombras" sobre cada eje.
Para sumar dos vectores, se coloca la cola del segundo en la punta del primero: el vector resultante va desde el origen hasta esa punta final. Mueve A y B para ver cómo cambia la resultante.
La línea punteada celeste traslada el vector A al final de B (o viceversa): es la construcción "punta con cola" que da la resultante.
Un auto no solo tiene rapidez (80 km/h), sino también un rumbo: hacia dónde avanza.
Empujar una puerta hacia abajo o hacia arriba produce efectos muy distintos, aunque uses la misma fuerza.
Caminar 3 pasos al este y luego 2 al norte equivale a un único desplazamiento en diagonal.
El viento se describe con su velocidad y la dirección de donde sopla: es un vector, no un simple número.
Un vector queda completamente definido por dos piezas de información equivalentes entre sí: puedes pasar de una a la otra en cualquier momento.
Magnitud a partir de componentes
Ángulo a partir de componentes
Suma de vectores (por componentes)